Menos años – Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y también les hacen creer, tras mucho repetir la información y las noticias, que de acuerdo con las estadísticas, los casos detectados y las experiencias cotidianas, la edad promedio de vida, en un ser humano de la hora contemporánea, es determinado número de años, fortaleciendo así la idea de que una vez que se supera el límite, las personas ya son viejas y casi inservibles, destinadas a refugiarse en su fatal destino de enfermedades, retiro, desempleo e incomodidades. Cada día, científicos, gobernantes y académicos reducen los años de productividad en ciertas naciones, con lo que generan que incontables hombres y mujeres con energía, salud y lucidez se conviertan en parias laborales, en ancianos prematuros, en gente sin presente ni porvenir activo. Parece como si quienes dominan el mundo económica, política, militar e ideológicamente -los nuevos dioses- pretendieran marcar a la gente y volverla inútil a través del exceso de repetición acerca de la edad promedio de vida. Solo hay que imaginar el escenario no tan distante de generaciones de jóvenes desplazados por falta de oportunidades reales de desarrollo, las inteligencias artificiales y sus robots, la sistematización mental y la mecanización física, condenados a enfrentar vidas atribuladas y vacías que más tarde deberán ser sacrificados. Cuando la academia, la ciencia, los hospitales y las autoridades médicas definen y establecen los promedios de vida en la gente del minuto presente, envían mensajes ocultos, señales perversas, con el objetivo de que las sociedades consideren ancianos y fuera de los mercados laborales y de otras actividades productivas a aquellos hombres y mujeres que rebasan los límites de edad. Una persona mayor es libre de estudiar, trabajar, viajar y dedicarse a distintas actividades, sobre todo si se siente estable física, mental y emocionalmente. Nadie tiene derecho de establecer límites a las personas por sus edades; no obstante, alguien, y otros más, están preparando a las generaciones de niños, adolescentes y jóvenes para envolverlos en un concepto de vida marcado por la idea distorsionada de la vejez, por la que sienten repugnancia, sin darse cuenta de que existe una intencionalidad. Y es que muchas de las personas mayores conservan otra clase de ideales, educación y valores, los cuales planea destruir la élite que las considera una amenaza y un gasto excesivo. A aquellos que están vaciando de valores, sueños, ideales, sentimientos, ilusiones, planes y raciocinio a la niñez, la adolescencia y la juventud, no les convienen los ejemplos y los consejos de las personas de mayor edad, en las que, adicionalmente, es preciso gastar cantidades exageradas de dinero en consultas médicas, tratamientos, prótesis, medicamentos y pensiones. Tras mucho difundir tales ideas, resultará más fácil controlar a las multitudes y sacrificarlas a cierta edad. Nadie se opondrá porque todos estarán convencidos de que sus edades ya superaron los límites normales y, por lo mismo, se acabaron las oportunidades y la vida. La esperanza para rescatar a la humanidad de la crueldad y las trampas que están preparando los integrantes de la élite del poder, son la infancia, los adolescentes y la juventud que aún conservan valores y rechazan los disfraces y las superficialidades con las que otros -una minoría- intentan atraparlos y destruirlos.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright 

Source: Menos años – Santiago Galicia Rojon Serrallonga